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de PARA OLVIDAR A LA MUERTE
DECLARACION
este es el principio final de mi destino
la declaración permanente e invariable de mi vida
la transparente oscuridad agonizante de mis versos
la debilidad atroz de mis deseos y anhelos cotidianos
convertidos en una fórmula de amor y en una ganzúa
sin remedio
esperando desde la tosquedad de mis recuerdos
la cruz eterna y congelada del olvido
pues todo lo he dejado en manos de los ríos
en la razón absurda y obsesiva de mis huellas
y tú lo sabes bien extranjera andrajosa de mi vida
vampiresa girando sobre la propia cola de tus nidos
aquí todo termina como en la carne apagada del sosiego
como en estos muros oscuros y hediondos del delirio
pues mis ojos / como los ves /
acaramelados e infantiles y cabalgando como locos
en las llanura interminables de la luna
con sus irracionales y corrosivas pesadillas
son –junto a mi dolor-
la verdadera temperatura de la tierra
la savia destrozada y agujereada de las pulgas
la ceguera inútil convertida es magro tesoro de mi pena
es decir el animal perseguido y descuajeringado
entre los fuegos y musgos inertes de las piedras
saliendo de su ausencia y clamando por su culpa
por su mea culpa por su santísima culpa
y sin embargo fabricando millones de sueños y penurias
por amor a tantos horrorosos juegos insensatos de la muerte
como éste que véis aquí incorporado a los gemidos
mientras se mece entre las rosas crudas de los besos
y las plumas leves y aleves de los días
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